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¡Nos mudamos!

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En algún momento, todos sentimos la necesidad de empezar una nueva andadura sin saber muy bien hacia dónde nos va a llevar aunque nos inquiete. Pero, a su vez, estamos seguros de que todos los caminos tienen un DESTINO. ¿Por qué no deambulamos juntos? Gracias de corazón a todos los que habéis seguido esta experiencia desde el principio.  El blog comienza su nueva andadura en WORDPRESS. ¡Os espero en la nueva dirección! D ejo el link y deseo que os guste. PERDEMOS EL TIEMPO  | EL BLOG También podéis seguir todas las novedades en la nueva página de Facebook PERDEMOS EL TIEMPO  | En FACEBOOK

El reflejo de toda una generación

Despedimos una semana frenética de trabajo, viajes y un tiempo que no consigue aclararse. En ella veía cómo amigas de toda la vida quedaban para actualizar sus currículos, diversas experiencias que añadir y cursos que durante los últimos meses de verano hicieron para engordar su formación. En definitiva: una situación bastante familiar para jóvenes y no tan jóvenes hoy en día. - "Modifica el tipo de letra, que se vea más formal pero no serio" - "Esa foto no me gusta, busquemos otra" - "Cambia el color de fondo, añade mi último trabajo" Y entre modificación y reconstrucción, se abrían una cerveza y con ella, se dan cuenta que han vuelto a la misma ciudad que dejaron hace 7 años en busca de un futuro. Eligieron profesiones diferentes, y éstas las llevaron a estar repartidas por toda la geografía española. Fueron buenas en lo suyo, compatibilizando la locura de la vida universitaria con la responsabilidad de ir a curso por año. Apren

Reformando la casa y/o la vida

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                                              Foto: Pilar AG El otoño ha llegado y con él una estación que me hace ser un poquito más reflexiva, como ya todos sabéis. Aunque no estoy segura del porqué, es ley.   Quizás sea que el 'embrutecimiento' del verano viene pidiendo por duplicado esos momentos de aislamiento, divagación y tormenta de proyectos e ideas.  Y es que desde mi vuelta a España, tras algo más de un año en el extranjero, he pasado mucho tiempo revisando una y otra vez uno de los libros más leídos cada año a nivel mundial, y no, no es la Biblia sino el catálogo de IKEA. Ya os imaginaréis que volver es metafórica y literalmente: restaurar, construir y empezar de cero. Tanto es así que tras muchas horas empapándome del estilo sueco que ya nos invade, su simplicidad, sencillez y esa filosofía cuadriculada de DIY , me hacían reflexionar con cada página que pasaba en búsqueda de la mesa ideal o la indecisión a la hora de elegir el color adecuad

Dejando a un lado las excusas

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Digamos que te permito elegir cómo llegar, pero salimos en dos días. Una escapada fugaz al epicentro de todo. A ese lugar que nos hizo soñar y al que hoy echamos tanto de menos. Te prometo sus calles, sus rincones invisible s a los ojos de todo transeúnte que no seamos ni tú ni yo, la magia de sus 'tabernitas' donde parece que nunca nada puede ir mal. Te haré recordar cómo de vivo te hace sentir el olor a tierra mojada mientras te dejas seducir paseando por el río o cómo de fría puede convertirse la noche cuando ya no hay una casa donde volver.  La ciudad nos dejará su sol a modo de escolta, acompañándonos desde que salgamos a la calle hasta que decidamos regresar. Él siempre ahí.             Sevilla 2014. Pilar AG Y todo ello te prometo que nos brindará la oportunidad de revivir como universitarios esas 'cervecitas' a media tarde, mirándonos en el pasado con los ojos del futuro. ¡Qué diferentes son ahora los miedos! Comprenderemos por qué hemos

Insípido mes

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Sigiloso, de puntillas, casi sin haber notado su presencia, Enero  ocupa ya su lugar en nuestro pasado. El mes de las promesas que NO vamos a cumplir, las dietas que NO vamos a seguir o los proyectos que jamás llevaremos a cabo, se ha despedido. Ése, el mismo que hace nada nos invitaba a desayunarnos la vida y a bebernos el café de cada mañana con renovadas ansias de oportunidad , ése ya nos ha dejado y apenas nos hemos dado cuenta.  Un adiós insípido, fugaz, poco doloroso que nos hace testigos, una vez más, de que el primer mes del año es tan sólo una pequeña introducción a los 11 restantes, igual que el índice de todo buen manual o como el paseo por los alrededores del hotel de un turista impaciente recién llegado a una nueva ciudad, o puede que como el compañero de trabajo que te presenta a un conocido que se convertirá en tu  futuro amigo . Asé es él y así pasea por ti. Pasa -y pasea- rápido, haciendo todo lo que está a su alcance para separarnos de esa comodid

Feliz viernes desde 2015

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Hoy intenté escribir, no pude. El frío congela no sólo mis dedos en el teclado si no también mis pensamientos. Quizás no es sólo este invierno el que ha llegado paralizándolo todo. Probablemente es una señal que me está avisando de que ha llegado el momento de renovar algo más que el fondo de armario en estas rebajas de enero. Eso o que simplemente me está invitando a beberme el café de mañana con profundas ansias de oportunidad.  Sea lo que sea, feliz viernes desde 2015.  La edad de los viernes  Esta tarde leía un  post  sobre cómo cambiamos el concepto ‘salir de fiesta’ según nuestra edad. La verdad es que no descubría  nada novedoso  sobre el tema pero sí hace reflexionar cómo cada uno de nosotros experimentamos ese cambio. Y aquí estoy delante de esta pantalla en blanco analizando un viernes que no hace promesas de un fin de semana inolvidable. Y no las hace porque sabe que no podría cumplirlas.  Ahora vivo sola y a la cabeza le gusta dar más vueltas de la cuenta,

Volver para quedarse

Quizás de una manera más metafórica que física pero he decidido volver. Volver a aquello con lo que me identificaba, con lo que me hacía gozar y me encendía hasta revivirme cuando agonizaba. Volver con las personas que me permiten ser quien verdaderamente soy, con el cigarro de por la mañana, el café doble sin azúcar, a las madrugadas de lectura, a escribir, o incluso, volver a observar esos aviones con lucecitas pasar por mi ventana, que aunque ahora su destino es diferente, el mío siguen siendo el mismo: volver a mí. Nunca me fui, o mejor dicho, nunca lo dejé. Ha sido esa maldita comodidad disfrazada de rutina la que se coló en el medio de todo y me empujó a apartarlo de mí. Me hizo caer, y fue difícil levantarse y recuperar todo lo que se había quedado atrás, pero aquí estoy prometiéndome a mi misma que nunca más: que he vuelto para quedarme.