Entradas

¿Viajamos?

Imagen
¿A quién no le gusta viajar? ¿Escapar? ¿Desconectar? ¿A quién no le apetece coger el coche y poner tierra de por medio? En soledad o acompañado . Quien dice coche, dice autobús, tren o, incluso, conducir una bicicleta. ¿Quién no necesita volar en primera clase en la aerolínea de su mente? ¿Quién no quiere descubrir nuevos lugares o volver a viejos conocidos? ¿Quién no quiere descubrirse a sí mismo sintiendo?  Da igual que sea en positivo o negativo. Nueva York, Roma, París o Londres pueden ser personas que recorrer a low-cost . Sus monumentos, museos y calles pueden ser caricias o palabras . Sus espectáculos se pueden disfrutar en el interior de cada uno. ¡Y de qué manera! ¿A quién le desagrada la idea de olvidar intencionadamente los problemas en una habitación de hotel?  ¿Quién no siente la ilusión de las horas previas de la partida o la impotencia de no poder alargar los días cuando toca volver? Porque sí, porque somos así. Nos gusta viajar porque int...

Micronoviembre

Hoy que sí hace frío, no tengo a la persona que me deja acurrucarme, a modo de pieza de tetris, en el sofá de la siesta. Hoy, la duermo sola porque ha llegado -un poquito- el invierno y la nostalgia.

La edad de los viernes

Imagen
Esta tarde leía un post sobre cómo cambiamos el concepto ‘salir de fiesta’ según nuestra edad. La verdad es que no descubría  nada novedoso sobre el tema pero sí hace reflexionar cómo cada uno de nosotros experimentamos ese cambio. Y aquí estoy delante de esta pantalla en blanco analizando un viernes que no hace promesas de un fin de semana inolvidable. Y no las hace porque sabe que no podría cumplirlas.  Ahora vivo sola y a la cabeza le gusta dar más vueltas de la cuenta, posiblemente será por ello la excusa de esta entrada.    Lejos quedó esa etapa universitaria en la que la que al llegar a casa después de clase siempre había alguien que tenía todo el fin de semana planificado y te lo contaba con dos chupitos sobre la mesa. Hoy son las 20:27 y la ‘friday night’ se introduce en mi pequeño piso granadino mientras ‘whatsappeo’ con una amiga en inglés –por eso de alargar un poco más las clases de la academia– . No hay plan y no lo busco. Miro a mi ...

Mi pequeño granito de arena

Imagen
Hoy, 10 de octubre, es el  ‪#‎ DíaMundialDeLaSaludMental‬ .  ‪#‎ YoTambiénEstoyContraElEstigma‬ Los estigmas que recaen sobre los enfermos mentales son innumerables e infundados a lo largo del tiempo, por lo que estas personas no sólo tienen que luchar para afrontar su enfermedad si no que también lo tienen que hacer para liberarse de esta estigmatización a la que la sociedad les ha condenado. Afortunadamente, son muchos los profesionales y voluntarios que día a día le plantan car a a las marcas impuestas a estas personas, van en contra de la sociedad que aun permanece empeñada en señalarlos como 'personas peligrosas o agresivas', entre otras cosas.  Son ellos los que trabajan de tú a tú con los enfermos, son sus amigos, sus consejeros y en muchas ocasiones sus responsables y a través de su experiencia se constata la falsedad de todo lo que tradicionalmente se ha divulgado sobre estos enfermos. Son profesionales y voluntarios que batallan por difundir la realidad, ...

Enigmas de un recién estrenado otoño

Octubre son papeles desordenados buscando por sí solos coherencia. Octubre es la lluvia imprescindible para revivir del tórrido acomodamiento, es lograr disfrutar de las esperas y los autobuses "fuera de servicio" a ninguna parte. Es querer más. Octubre es inconformismo , es obligarse a sí misma a olvidar lo inconveniente.  Octubre es hacer del burdeos más que un simple color de esmalte de uñas y barra de labios. Octubre se compone de las oportunidades fortuitas, de valentía y, cómo no, de los retos más insólitos.  Octubre es conseguir congelar sentimientos para que aguanten bien todo el invierno. Es el mes de los pasos firmes y los kilómetros insalvables. Es precaución al soñar como si pasara en un semáforo en ámbar, pero a la vez es un no dejar de soñar. Octubre, bienvenido.

Romper espejos para reparar reflejos

Imagen
Intentó evitarlo y no supo cómo.  Durante años esquivó todo atisbo de un reflejo que repudiaba, pero sabía inequívocamente que no podría mantener alejadas aquellas turbias reminiscencias durante mucho tiempo más. Y así, sorteando oportunidades, llegó la situación: el momento en un día nublado que amenazaba tormenta. Llegó atronadora la ocasión como atronador había entrado septiembre.  Era el momento de afrontarlo y se introdujo en una habitación llena de espejos. Ni un solo hueco en aquellas paredes quedaba al desnudo, cada milímetro de la estancia quedaba recubierta con un cristal que destellaba reflejos antagónicos.  Verse allí le resultó insoportable, odiaba todo lo que proyectaba. Ni siquiera la parte derecha de su reflejo, esa que se supone positiva, compensaba el dolor profundo que desfiguraba todo lo que allí vio. Pero aún más insoportable fue intuirse encerrada cuando la puerta selló toda posibilidad de escapar. Sufrió y se torturó a sí misma por...

Resaca cómplice

Y una mañana cualquiera, desayunando por ejemplo, caes en la cuenta de que la cerveza de la tarde anterior parecía estar más fresquita que de costumbre; que la disfrutaste como ninguna otra. O que por la noche, las estrellas brillaban con algo más de intensidad. Seguro que presumiendo de transformar la tranquila orilla de la playa en el templo de la seguridad. Así, una mañana cualquiera, en el último sorbo del café, o al último bocado de la tostada, te haces consciente de que la complicidad no necesita de grandes planes para convertir los momentos cotidianos en rutinas perfectas.